Abril 22.
Cada quien por su lado.
El primer día completo en París lo dedicamos al turismo libre. Mis hijos, con la fortuna de tener amigos en todo el mundo, se programaron para visitarlos: Raúl se fue con dos amigos que llegaron a París desde Londres solo para conocerse en persona y hacer turismo juntos. Mis otros dos hijos caminaron con nosotros hasta el Arco del Triunfo y la Torre Eiffel, hasta que llegó la hora de separarnos. Mario se fue a pasear con una excompañera de estudios y las amigas de ella. Adrián se compró boletos para un partido del PSG contra el Nantes en el Stade Jean-Bouin.
Sentados en una banca admirando la gran torre, Nora sugirió que tomáramos el tour por el río Sena; era la alternativa ideal para no tener que caminar más. Pues nos subimos. Desde el bote pudimos apreciar la inmensidad del Museo del Louvre, la catedral de Notre-Dame, construida en la famosa Île de la Cité, y otros edificios enormes. Al terminar el tour, caminamos por los Champs-Élysées para admirar los escaparates de las marcas más famosas. Cercanas a las ocho de la noche encontramos una «boulangerie» donde entramos para tomar café y pan. Estuvimos sentados tranquilamente observando el tráfico de aquella famosa avenida hasta que llegó Mario y se nos unió.
Ya daban las diez de la noche cuando iniciamos el camino a nuestro Airbnb, los demás ya estaban esperando.
Pues empezó la pelea por la mejor habitación. El departamento era de tres pisos. El piso superior era una recámaras con regadera ¡con un cancel transparente! El piso intermedio tenia la cocineta, comedor, y la sala —un sofa cama y una silla. En el sótano, otra recámara y un pasillo con baño completo y la lavandería. Como somos muy miones, Nora yo escogimos el sótano.
Y así terminó nuestro primer día en París.




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