Una colección de anécdotas familiares.

El tiempo pasó demasiado rápido, pero mi esposa y yo disfrutamos cada segundo de su infancia. Mientra mis hijos crecían se sucedían eventos graciosos, otros no tanto y todos tan buenos como para dejarlos a la memoria. Ellos mismos quizá ni lo recuerden, por eso, he realizado este compendio de relatos para que luego ellos los cuenten a sus hijos. ¡Qué hermosa es la vida!

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