La Intervención
Al cumplir treinta y cinco años, empecé a sufrir terribles dolores lumbares. Ni los remedios caseros ni las terapias me libraban del sufrimiento; ni siquiera los doctores encontraban la causa. Con el tiempo me acostumbré al dolor constante y a la incapacidad que ocasionaba que mi torso se girara adoptando poses monstruosas. De pronto, un…





