En veinte años a partír de hoy, estarás mas desanimado de las cosas que no hiciste que de aquellas que si hiciste. Así es que quita tus ataduras, alejate de los seguros puertos, iza la velas de tu embarcación y aprovecha los nuevos vientos. Explora, sueña y descubre.
– Mark Twain
Una vez lei un librillo de Luis Garcia Dubus, escritor Dominicano que lo publico en 1979; Yo tenía 19. Como todo adolescente, seguía el único rumbo establecido por las normas sociales: estudiar para ser alguien en la vida. Llevar ese rumbo es como si el futuro ya estuviera decidido para nosotros.
Aquel libro expandió mi horizonte. De hecho, pude darme cuenta de las múltiples posibilidades que tenía yo ante la vida.
Un sencillo ejercicio descrito con detalle en ese libro, me ayudó a diseñar un plan de vida a veinte años, que cumpliera con mis deseos de disfrutar una vida llena de felicidad, triunfos y satisfacción constante. Un plan que, visto en retrospectiva desde mis años maduros, fuera capaz de seguir dándome esa satisfacción y esa felicidad.
Con el paso de los años, me percaté de que la vida tiene inusitados accidentes y tarde o temprano, los planes son afectados por nuevos deseos o aspiraciones, por un lado, y por situaciones políticas o económicas por el otro. Alguien dijo “no planees tu vida a tan largo plazo pues siempre habrá algo que te haga cambiar el rumbo”. Luego, adecué mi sencillo método para hacer planeaciones en periodos más controlables de cinco años. Así es como lo hago y hoy lo comparto con ustedes.
Un tiempo para todo
Primero que nada, tenemos que reconocer que hay un determinado tiempo para muchas de las cosas que queremos lograr en la vida; hay tiempo para ser joven, y otro para ser viejo; un tiempo para formar una familia, y otro para verla multiplicarse. Pregúntate en qué tiempo sientes estar ahora mismo y enlista todo aquello que deseas realizar en los próximos veinte años: casarte, tener hijos, terminar una carrera profesional, conocer el mundo, ir al espacio, cualquier cosa. Algunas de las cosas antes mencionadas pueden suceder en cualquier momento, si te lo propones; pero hay cosas que quizá quieras hacer primero y otras después. Ordénalas.





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