El proyecto

Cuando me di cuenta que no podría estarme quieto en mi retiro, creé @Meetbuyers en septiembre de 2024. Pensada como asociación de apoyo para la integración de la pequeña y mediana industria a las cadenas de suministro de America del Norte. El principal servicio de mi nueva empresa sería la promoción de espacios en ferias industriales, en segundo lugar, los enlaces de negocios.

Yo había planeado que el proyecto inicial fuera asistir empresas estadounidenses durante la Expo Manufactura de febrero 11 al 14 en Monterrey. Una buena amiga está a cargo de vender los espacios, así que mi única opción para esa feria fue la conexión de negocios. En septiembre del 2024 acepté un proyecto de 6 meses de duración que ofreció el departamento de comercio del estado de Washington. Tenía que ver con desempeñar funciones semejantes a las que tenía cuando trabajaba para el gobierno federal de Estados Unidos, en el departamento de comercio. Pude haber iniciado proporcionando el servicio desde entonces, pero el proceso de alta como contratista gubernamental se tomó cuatro meses.

El estado de Washington me ofreció un contrato de dieciocho mil dólares para atender a ocho empresas. Todo un reto, pero estábamos en septiembre y el servicio habría que darlo en febrero del siguiente año, seis meses para prepararlo.

Mientras tanto, en el mes de noviembre de ese año se presentó la oportunidad de ofrecer nuestro primer servicio de enlace comercial durante la Expo Industrial Transformation Mexico en León, Guanajuato. La empresa lo solicitó porque era su primera participación en México. Faltaba una semana para la Expo y aún así acepté. Con la urgencia y todo entre Mario, mi hijo menor, y yo conseguimos las citas y el cliente se fue feliz. Hasta nos etiquetó en LinkedIn agradecido.

Ahora sí, aunque tarde para el estándar del servicio, nos enfocamos en Washington. Después de definir los recursos que eran necesarios para llevar a cabo el proyecto, plasme las actividades en un gráfico de Gantt.

La primera actividad en el gráfico era el reclutamiento de delegados. Washington inició el trabajo de reclutar a sus ocho delegados, a petición mía, antes de siquiera haber firmado el contrato.

Washington empezó a enviarme prospectos para la misión. Cada uno tendría una sesión preliminar conmigo para presentarme sus productos y sus objetivos. Con mi experiencia hice una evaluación de las posibilidades de éxito y si la misión era conveniente para el cliente.

Mientras Washington pujaba por conseguir a sus ocho delegados, el estado de California y la asociación A3 se enteraron del proyecto y, como vendrían a la misma exposición, propusieron que sería buena idea participar todos en el evento que yo preparaba para Washington y recibir el mismo servicio . Washington aceptó pues vio la oportunidad de compartir gastos. Pues así le dimos.

Juntas de Introducción

La siguiente actividad en el Gantt, era mi responsabilidad, y consistía en reclutar y entrenar a mi equipo de colaboradores: ocho desarrolladores de negocio. Cada uno tendría la responsabilidad completa de atender a una empresa, aprender su producto y sus objetivos a cumplir en la misión, buscar prospectos, preparar una agenda y acompañar al cliente a sus juntas. Una tarea de cuarenta horas de preparación, si organizaban bien su tiempo y nueve de ejecución.

Continué con las juntas en línea. Llegada la fecha límite para el registro, ya había entrevistado a todos los de California que eran cinco, a los de Washington, que eran cuatro y ninguno de A3. Me dije, «bueno, menos compromiso. Solo tendré que incluirlos en las conferencias y la cena de bienvenida.»

Formando un equipo

Así, llegaron las fiestas de diciembre y no me preocupé más que por conseguir a los desarrolladores. Coloqué un anuncio en Facebook y esperé a que hubiera respuestas antes del final del año.

Cuando regresé de vacaciones revisé que había doce candidatos y programe sus entrevistas para la primera semana de enero del 2025.

Al mismo tiempo, la A3 empezó a enviarme a sus delegados. Era demasiado tarde, pero igual los acepte con la condición de que solo llevaríamos tráfico a sus puestos. Ya estaba suficientemente preocupado por las demás empresas.

De los doce candidatos, entrevisté a ocho. Solo tres eran de Monterrey, los demás de Celaya, Puebla, Estado de México, que servían bien como prospectadores, pero no como desarrolladores. Entré en pánico, no contaba con toda la ayuda necesaria.

Inicié a prospectar solo para las catorce empresas mientras veía que el tiempo se me acababa. Repartí el trabajo entre los tres nuevos colaboradores y mi hijo Mario, y les di una capacitación rapida. Al cabo de una semana, cuando pedí avance, ninguno de los tres colaboradores había iniciado.

Entré en tal estado de ansiedad que perdí el sueño. Más aún cuando mis llamadas a los prospectos no daban resultado. Me preguntaba qué estaba haciendo mal. Pues nada, que había estado ignorando las noticias y que la retórica del que pronto sería el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había causado incertidumbre en el ámbito del comercio internacional, sobre todo en Canadá y México. Los empresarios no querían entablar nuevos negocios mientras no tuvieran certeza de que Trump actuaría de acuerdo a sus amenazas de campaña: aplicar un arancel general a los productos mexicanos.

El sueño

Ya llevaba dos días sin poder conciliar el sueño, pensando en cómo cumplir con las obligaciones que me había echado al hombro; me preocupe más por Washington, pues había firmado contrato. El cansancio me venció una noche y empecé a soñar: alguien me hacía ver que el éxito de un proyecto radica en una buena planeación, pero que cuando el ambiente no es propicio, no hay manera de triunfar. «¿Qué es lo peor que puede suceder?» Luego, como si el sueño diera un giro, «voltea a ver a tus hijos, ¿conoces sus habilidades?»

Pues Trump tomo el poder el 20 de enero e inmediatamente cumplió su promesa. La intervención de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, consiguió una postergación por treinta días.

A una semana de iniciar la misión comercial yo no tenía ayudantes pero entre Mario y yo, conseguimos suficientes citas para justificar el servicio. Ahora solo tenía que buscar quien me ayudara a atender tanta gente. Recordé el sueño y, Mario sugirió que incluyera a sus hermanos en la tarea. «Al cabo les pagarás, ¿Cierto?»

Mi petición les causó ansiedad, pero estuvieron de acuerdo en colaborar. Mario se encargó de explicarles sus tareas. Ya estaba armado el equipo.

La Ejecución

Cena de bienvenida. La primera actividad de la que llamamos Misión de Manufactura Avanzada fue una cena de bienvenida a la que asistimos treinta y cinco invitados, incluidos nosotros cinco. Con anterioridad separé el lugar y pagué por el servicio. Yo estaba nervioso porque al principio, cuando llegó la hora de la cita no aparecía nadie. Al final, todos estaban allí conociéndose y compartiendo impresiones. La participación de mi esposa e hijos consistía en revisar la lista de invitados y darles un lugar en la mesa, pero en el desarrollo de la cena, estos se integraron a los grupos de conversación. Esa iniciativa fue genial estableciendo una «rapport» que no esperaba. Abrí mi programa en mi Smartphone y puse mi primera ✅.

Desayuno y conferencia. Al día siguiente, tuvimos que levantarnos muy temprano para coordinar la segunda actividad. Con anticipación reservé y pagué el salón y el servicio para una conferencia. El salón ya había sido reservado por el estado de Illinois. El representante de Illinois en Mexico, muy buen amigo mío, aceptó conjugar su desayuno con el mío, entonces se hizo mucho más grande pasando de treinta a cincuenta invitados. El ya había solicitado el apoyo del gobierno municipal de Monterrey para la plática, yo tenia confirmados al cluster automotriz y al de electrodomésticos. Había también invitados estratégicos de ambos lados. Los clústeres dieron información de gran valor que demostraba la gran oportunidad de negocios en el estado de Nuevo León para todos mis clientes. Mientras que el gobierno municipal presentó la gran variedad de industrias que existen en Monterrey, oportunidades de inversión y apoyos. Con los presentadores agradecidos, la audiencia emocionada y yo contento nuevamente con la participación de mi familia, abrí mi programa y coloqué la respectiva ✅.

Reuniones de negocios. Sabíamos que las juntas que habíamos concretado Mario y yo con anticipación no eran suficientes, así que hubo necesidad de usar el arma secreta:»prospect navigation.»

«¡Yo no voy a hacer eso!», exclamó Raúl. La actividad consiste en caminar por la expo para identificar visitantes procedentes de las empresas objetivo de nuestros clientes y forzar la entrevista allí mismo. «¡Eso es acoso, papá! Sus hermanos solo callaban. Seguramente andaban igual.

Pero como son las cosas: por tres días, mis hijos se desempeñaron como desarrolladores de negocios profesionales. La asistencia en el sitio como intérpretes, la coordinación de las juntas, la oferta de los productos y prospectando en piso mantuvo a los clientes más que satisfechos y sorprendidos de las capacidades de mis hijos y la candidez de mi esposa. Nos llamaban «the good-looking family.»

Bueno, estuvieron tan impresionados y satisfechos, mis clientes con mis hijos, que les ofrecieron trabajo. No por nada al salir de la expo, tuvimos que abrir las dos puertas para que yo pudiera caber con mi enchido pecho. De nuevo, ✅.

Tour. El último evento en el programa, un tour a una planta de inyección de plástico en Guadalupe que estuve a punto de cancelar por falta de registro (solo uno se había anotado). Al finalizar la exposición, tres empresas más se integraron. Ya éramos diez, valía la pena; pero no reservé transporte: la Sorento y la Arona se convirtieron en taxi. Llegamos y el gerente de aquella planta, había preparado un programa que inició con la presentación de su empresa, un recorrido por el área productiva, demostración de operaciones que necesitaban automatizar y la inevitable foto de grupo. La visita contó cómo junta de negocios para dos empresas pues encontraron la oportunidad de proporcionar sus servicios. Al concluir la visita, nos despedimos del amable grupo de ingenieros que nos recibieron y salimos. Mario regresó a sus clientes al hotel, y yo conduje a los míos al aeropuerto. Cuando llegué a casa, orgulloso y satisfecho por la realización de un proyecto exitoso, puse mi última ✅ en el programa.

Retroalimentación. Al siguiente día, el sábado, Raúl pregunta en el chat familiar, «bueno papá, del 1 al 10,¿Cómo lo hicimos?» La verdad, no podía estar más orgulloso del desempeño de los tres y de cómo lo disfrutaron. Creo que la experiencia les motivará a seguir participando, ellos mismos se percataron de la importancia de las relaciones personales y sobre todo en las internacionales. Se sacaron un diez. Pero siempre habrá maneras de hacerlo mejor. Involucrarse desde las juntas preliminares, tener asignados a sus clientes, realizar llamadas a prospectos y generar sus agendas. Sin embargo, entre otras cosas, me pareció que su desempeño fue muy natural, prueba de que la pasión por la perfección y el servicio lo traen en la sangre

Pronto tendremos otro proyecto y me encantará trabajar de nuevo en familia.

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