Desde una insólita infección de garganta, a problemas respiratorios y huesos quebrados, el año 2024 ha iniciado trayendo a la familia males inesperados y sin precedente.

En efecto, nunca había sido testigo de tanta adversidad sucediendo tan frecuentemente y tan cercana, con mis familiares.

Me resulta imposible -aunque el azar tiene más posibilidad de lo que creemos-, que los males caigan en una sola familia en determinado momento. Pues bien, es el caso que ahora me ocupa. Empiezo enlistando lo que ha ocurrido y sus fechas para pasar a un análisis que más bien creo busca ser un cronograma que un intento de relacionar influencias astrológicas.

  • La primera en caer fue Nora, mi esposa. Si bien no le acaeció su malestar en el 2024, si lo fue en la víspera de este, en diciembre 28. Un terrible dolor de garganta producido más por la acción de alimento picante que por infección. La verdad es que su garganta estaba delicada. Le molestaba a tal grado ¡que pidió que la llevará al hospital! Si, Nora.
  • En enero, mi suegro, un hombre que ya casi toca los noventa años, ha perdido su vigor y esa condición le resta rapidez para desplazarse, incluso para ir al baño. No que sea un evento al azar, pero cuenta.
  • Llegó febrero, y el día 7, Adrián, mi hijo, en un mal movimiento defensivo en el soccer, cae sobre su rodilla, fracturando sus huesos y dañando sus tendones. Una semana después, él mismo sufre una esofagopatia y regresa al hospital.
  • Aún en febrero, Mónica, hermana de Nora y por ende cuñada mia, tiene un episodio de vómito crónico que la mandó al hospital, solo por un día. Parecía mucho al padecimiento de Adrián. Afortunadamente solo fue pasajero. Aún así, me quedo intranquilo. Cuando un volcán hace erupción no es porque si.
  • Empieza marzo, y Ale -otra cuñada-, empieza a tener dolores musculares. Aquellos parecidos al exceso de actividad fisica, que uno espera terminen en dos o tres dias. Sin embargo, no solo no cedieron sino que añadieron otros achaques como la falta de aire. ¡Quién no se asusta! Después de la revisión médica, le detectaron agua en los pulmones.
  • Mi sobrino, andando de viaje de estudios en León, pierde el paso en una escalera y cae. El impacto le provoca un esguince en su pie derecho.
  • Marzo no termina y Raúl, mi hijo mayor, tuvo un desvanecimiento. Le agarró tan sorpresivamente, que cayó al suelo como un saco, lastimando sus extremidades y su cabeza. Un doctor lo revisa y le lo examina para descartar problemas del corazón.

Un viejo amigo estudioso del efecto de los astros en los hombres observó que este año era el tercero de un arreglo con inconveniente de los astros para nuestro planeta. No que yo lo crea, pero el asegura que de un año bisiesto podemos esperar mucho más.

Pues ya es abril y ha empezado sin novedad

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