Anécdotas curiosas de Don Raúl.

Sucedió en el Club Campestre de Reynosa.

En las orillas del ‘rough’, había una casita abandonada y derruida. Una mañana se llevó don Raul a su nieto Ruly para mostrársela y se le ocurrió inventarle una historia.

“La historia se la inventé para callarlo —dijo don Raul—, a este cabrón no le paraba la boca.”

Empezó diciéndole que antes de existir el campestre, el lugar era una zona virgen pero que había gente viviendo en pequeñas chozas, como la que en ese momento veían a lo lejos. Continuaron su marcha, acercándose a la derruida construcción, y continuó la historia diciendo: “dicen que aquí vivía un indio que era brujo”.

—Oye abuelo, -le interrumpe el nieto—¿tú tienes miedo? Es que yo, hay veces que amanezco muy valiente y otras veces, amanezco muy cobarde.

El viejo se detuvo. Sabía lo que el chico le estaba comunicando, pero quiso asegurarse.

—Ah, ya veo. ¿Y como amaneciste hoy?

—Muy cobarde, abuelo. Muy cobarde.—contestó Ruly.

—Bien. Entonces dejemos esto para otro día que amanezca muy valiente.

Y así, cambiaron la dirección de su caminata mañanera aquel día en el campestre de Reynosa.

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