Anécdotas curiosas de Don Raúl.
Relato de mi suegro acerca de un paseo con mi hijo Raúl por los alrededores del Club Campestre en Reynosa.
Las estrellitas.
“Me lo llevaba a veces a buscar bolas de golf”, cuenta Don Raúl.
Hay un pequeño lago en el campestre a donde van a caer todas las pelotas de los que aún no controlan sus golpes o que no saben jugar al golf. Las pelotas quedan buenas después de una lavada; cualquiera puede hacer buen negocio recogiéndolas, lavándolas y ponerlas a bajo precio a disposición de los novatos, que son muchos.
Abuelo y nieto se encaminaron hacia ese lago. después de un rato de caminar, Ruly le avisa:
—Oye abuelo, aquí hay muchas estrellitas.
El abuelo voltea al cielo, sin saber a qué se refería el chico.
—Espérate a la noche, se ven muchas más.
Siguieron caminando. El chamaco empezaba a impacientarse y vuelve a decirle al abuelo:
—Ay, abuelo, se me están pegando muchas estrellitas y me pican mucho.
El abuelo hace un alto y voltea a ver al chamaco. ¡Cómo no estar impaciente! Ruly tenía las calcetas tupidas de cadillos.





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