“Papá, ¿por que no tenemos una casa bonita?
Fue la pregunta de uno de mis hijos cuando este apenas tenía doce años. Antes de que pudiera yo contestar, mi esposa ya se había adelantado diciendo, “si no estuvieras en el Oxford, tendríamos casa bonita y hasta dos carros”. (Perdón Sergio, pero así dijo).
En una familia unida y demócrata, los proyectos se realizan en consenso; la opinión de todos cuenta y cuenta mucho. Unos querían recámaras más grandes, yo un vestidor y biblioteca, mamá una cocina integral con isleta, y así cada uno con su deseo. Nunca nos pusimos de acuerdo en el arreglo. Hice yo unos cuantos bosquejos pero, me detenía cada vez que interferían con mi diseño: Que mejor de otro color, que mejor otro tipo de mueble, que…en fin. La verdad, la verdad, dinero y tiempo siempre fueron los factores de la dilación de nuestro proyecto.
Era obvio también, que si nos poníamos a diseñar nosotros la remodelación, nos íbamos a estar peleando otros diez años. Por eso mismo, convenimos en contratar un arquitecto, y hoy recibimos con mucho agrado los planos finales de nuestra casa remodelada.
La Planta Baja
Tratamos de usar lógica en nuestras ideas. Yo siempre había deseado darnos más espacio que el que le dábamos a las máquinas y las mascotas. Ese era mi pleito casado. Nora, siempre con su “cocina amplia”, yo la apoye; me fastidia chocar cuando habemos dos en ese lugar. Ahora tendremos una cocina integral con desayunador y espacio abierto como sala familiar. -Ya saben, lugar para leer, ver la tele, platicar y recibir visitas. Lo que actualmente es sala-comedor solo ganó un metro más para la sala. Hemos dejado el patio intacto porque tenemos una idea de un patio más atractivo y cómodo para nuestras reuniones.

La Planta Alta
La idea original era solamente ampliar el baño y el cuarto más pequeño; pero, después de varios agarrones con mi esposa, al fin “convenimos” -ja, ja- en incluir una lavandería y aprovechar el espacio ampliado para construir nuestra recámara, más amplia y adivinen que: con mi vestidor 😍.

La Fachada
La entrega final del arquitecto vino acompañada de tres opciones de fachada. Ya no había mucho que cambiar, salvo detalles y listo. Esta será nuestra nueva fachada. Nora y yo tendremos un balcón para tomar el fresco y nuestro café matutino – o mirar el desfile del circo de barrio-. A ver si no nos cagan las palomas. Una entrada bien iluminada y la jardinera con plantas verdes y alegres para atraer el buen Chi -no se nada de Feng-Shui-. La jardinera y el patio se lo dejamos a los expertos en ornato. Y bueno, pues ahí no pude ganar, el carro tendrá su casita, también. Si lo notan, hay un espacio entre la pared de la recámara ampliada y la de mi vecino, es para que entre más luz a la cochera y para poner mi clarillón – para alejar a los malos espíritus 🤪- para armonizar nuestro hogar y llamar a la buena fortuna.

Viene lo más dificil
De poco a poco no, ¡ya basta! Que venga un contratista y se aviente todo el trabajo de una buena vez. Cuánto les gusta, ¿tres meses? No sé, pero si tenemos que irnos a otro lugar, temporalmente. Ahí les encargo nos hagan un lugarcito en sus hogares. Quiero mi propia recámara con baño. Ah, y desayuno a las 6:30 AM, a más tardar.
Aparte del gasto de construcción, hay que empezar a ordenar la cocina integral y los muebles de la alacena, los baños, los pisos y acabados, muebles nuevos..💰 ¡Dios, en buen lio me he metido! Mejor me hubiera ido a conocer el mundo. Mendigo Coronavirus.
Bueno, pues ya empecé. Ya no hay marcha atrás.





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