Día 4. Viernes, mayo 31, 2019.
A las 6:30 A.M. el agua de la regadera mojaba mi desvelados ojos. Me preparaba para la ceremonia de apertura de la convención. Ese día estaría de lleno en la convención y en la tarde tendríamos una reunión con los Silva-Tonche en Tijuana.
Me acerqué al recinto. Muchos Toastmasters ya se habían congregado. Me acerqué a platicar, conocí a Agustín Palacios Roji, hijo del dueño de la otrora llamada Guía Roji. Un hombre agradable, diez años mayor que yo. Hacia bromas sobre la avaricia de los regiomontanos. Nada ofensivo, más bien, gracioso. Me dijo, «tu y yo podemos echarnos una canita al aire, nadie lo notaría», todos reímos.
«Un Regiomontano estaba tallando una moneda contra el suelo, le preguntan que hacía y el contesta -Aquí, gastando el dinero.» Más risas. Prosiguió contando «Dicen que los de Monterrey cuando se van de luna de miel se llevan a la cuñada, para no gastar a la esposa.»
Inició la ceremonia con los honores a la bandera. El cuerpo de cadetes de la marina mostró una gran disciplina y respeto llevando orgullosos la bandera mexicana. Siguiendo el protocolo aprendido desde primaria, hicimos el saludo y, al unísono, entonamos el himno nacional.
Al terminar, el maestro de ceremonias comenzó diciendo «antes de iniciar con la inauguración oficial, presentaré a ustedes la personalidades que hoy nos honran con su presencia.» Había como veinte en tribuna. Decidí salir a almorzar con mi familia.
Ellos ya tomaban sus alimentos. Me senté con ellos y tomé los míos.
Al filo de las 10:00 A.M., ya anunciaban al conferencista. Lo escuché. Lo evalué. Lo comparé. Lo típico que hace un Toastmaster.
A las 12:00 P.M. inició el concurso de tópicos improvisados. Itzayani, Tadeo y Cristina participaron. Ganó un chico de Querétaro. Si es un toastmaster, su técnica es muy diferente, algo comercial, pero efectiva. Alguien me dijo que es sobrino de un conferencista famoso que lo prepara.
a partir de las 3:00 P.M. los asistentes de la convención tenían la tarde libre. Se acercaba la hora de partir rumbo a nuestra reunión familiar.
Llegamos temprano, era la dirección correcta pero no atendía nadie a nuestro llamado, a excepción de un perro Pug que se asomaba tras las cortinas; Google se equivocó en la dirección por 100m. Una cuadra. Después de corregir, encontramos a la familia.
Karla, mi prima nos recibió a la puerta. Cuando entre a la casa, la tía Sandra exclamó:
– El recuento con tus dos tias.
Sabía que mi primo Andres, a quien no veía desde 1981, también estaría allí, pero no sabía que vendría con su madre. Busque con la vista y con sorpresa reconocí a la tía Paty Peña-Haaz, primer esposa de David Silva.
Aprendimos que Sandra Urias y Carlos Silva engendraron a Karla y Alejandra. Karla tuvo a Fernanda, su primogénita y a Luciano de siete años apenas. Andrés Silva se había casado en Canadá y de esa unión nació la hermosa Aurian.
La noche transcurrió entre anécdotas, historias, genealogías y una deliciosa cena. Que si los Soto, que los hijos de Nino, que donde andarán los Silva-Juárez, que casi se muere el Nene, y casos así. Estuvimos muy cerca de acabar con las historias cuando mi esposa hizo una pregunta incómoda. Mi prima Karla salió al rescate y todo siguió su divertido curso.
Eran las 12:30 cuando nos despedimos. Al mismo tiempo los Silva-Peña pues saldrían temprano a San Diego.
Nuestro retorno a Puerto Nuevo se realizó en silencio. Había mucho que registrar en nuestras mentes.





Deja un comentario