Anoche, 10 de enero de 2017, a las 8:00 P.M. Estaba frente a mi televisor. Estuve atento al discurso de despedida del Presidente; su último mensaje a sus conciudadanos estadounidenses.
El Sr. Obama fue el 44º presidente de los Estados Unidos, lo que fue de gran importancia para mí. Por un lado, él fue el primer presidente de color, y porque bajo su administración, me contrataron para colaborar en el Servicio Exterior.

El Sr. Obama asumió el cargo en 2008 justo en el escenario de una cruda crisis financiera mundial. Me uní al Departamento de Comercio al final de su primer mandato y tenía la esperanza de que ganaría su reelección para un segundo mandato. Fue entonces que tuve la sensación de que algún día lo conocería en persona.

El Sr. Obama y su familia eran apasionados por su trabajo, se desempeñaban con humildad y frugalidad, al igual que toda persona de servicio público debería hacerlo, y ejercían con orgullo.
El Sr. Obama es una persona que todos admiramos por su inteligencia, simplicidad, calidad humana, habilidades para hablar y encanto.

Él tiene el poder de convencer y dirigir a las masas. Actuó en nombre de lo que es correcto. Hizo realidad la igualdad de oportunidades para todos al nombrar a los primeros hispanoamericanos en su gabinete que trajeron soldados de Irak e hizo mucho para asegurar el bienestar del pueblo de los Estados Unidos.

Esa noche se despidió y, en sus palabras, no se percibe desánimo ni incitación a actuar contra el nuevo presidente. En cambio, fomenta la colaboración y la actuación inteligente.
Me siento orgulloso y honrado de haber servido durante su administración y seré un seguidor de sus principios y del ejemplo que deja atrás.

Cuando Estados Unidos fue designado el país socio para la feria comercial Hannover Messe 2016 en Alemania, mi departamento me envió allá para asistir a los delegados de ese país. Cada uno de los que participamos en la feria, fuimos invitados a la ceremonia oficial de apertura del Sr. Obama que se celebró en el HCC Hannover Congress Centrum. En el momento en que el presidente llegó al edificio, la canciller Merkel y una breve comitiva, lo llevaron a una gran sala donde debía firmar el registro de visitantes VIP. Mis colegas y yo nos preparamos para el inminente apretón de manos presidencial.

No es que fuera parte de la agenda, pero estábamos allí y encantados de conocerlo y saludarlo más de cerca. Cuando caminó hacia nosotros, Merkel llamó su atención sobre una obra de arte en la gran muralla al otro lado del pasillo; en ese momento, supimos que debíamos olvidar el apretón de manos. La seguridad llevó al grupo al interior del teatro. Lo perdimos entre la multitud.

La administración del Sr. Obama y el momento en que se unió al equipo de USCS en Hannover, serán apreciados y recordados como un momento histórico en el que también tuve un papel, un papel pequeño, pero también uno importante.

Sabía que lo conocería o, al menos lo vería de cerca. No pude estrechar su mano, pero luego, en un pasillo me encontré una maqueta tamaño natural y me tomé la foto alli. Si no lo hubiera comentado, podría haber hecho creer a la gente que en realidad si lo saludé y estuve frente a frente con él. No, claro, no lo hice.


It was an honor to serve with you, Sir.

This night of January 10th, 2017, at 8:00 P.M. I was in front of my television. I was alert to the President’s farewell address; his last message to his fellow American citizens.Mr. Obama was the 44th president of the United States, which was of great significance for me. On one side, he was the first colored president, and because under his administration, I was hired to serve in the Foreign Service.

Mr. Obama took over in 2008 right on the stage of a crude world financial crisis. I joined the Department of Commerce at the end of his first term and was hopeful he won his re-election for a second term. I had this feeling I would someday meet him in person.

Mr. Obama and his family were passionate about their job, performed with humility, and frugality, just like every public service person should have, and exercise proudly.

Mr. Obama is a person we all admire for his intelligence, simplicity, human quality, speaking abilities, and charm. He has the power to convince and lead the masses. He acted on behalf of what is correct. He made equal opportunity for all a reality by appointing the first Hispanic Americans in his staff brought back soldiers from Iraq and did a lot to assure the well-being of the people of the United States.

Tonite he says goo- bye and in his words, no one hears discouragement or incitation to act against the new president. Instead, he fosters collaboration and smart acting.

I am proud and honored to have served during his administration and will be a follower of his principles and the example that he leaves behind.

When the United States was partner country at the Hannover Messe trade fair in Germany, I was invited to Mr. Obama’s official opening ceremony which was held at the HCC Hannover Congress Centrum. The moment the president arrived in the building, Chancellor Merkel and a short entourage led him to a large hall where he was to sign the VIP visitor log. My colleagues and I lined up getting ready for the presidential handshake. Not that it was part of the agenda, but we were there and thrilled to meet and greet him closer. When he walked toward us, Merkel called his attention to a piece of art in the great wall on the other side of the corridor; that moment, we knew we should forget the handshake. Security led the group inside the theater. We lost him in the crowd.

Mr. Obama’s administration and the time he joined the USCS team at Hannover, will be cherished and remembered as a historical moment where I also had a role, a small role, but also an important one.

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