En estos últimos cinco años, mis pasatiempos se han reducido a llegar a casa y revisar mi Facebook, twitter y correo personal que no han contribuido a mi felicidad ni a mi formación profesional; se me ha ocurrido que puedo retomar la práctica de aquello que me llena y me forma: la electrónica embebida.
Al salir de la universidad, tomé una oportunidad y luche por ella, incluso con un poco de irreverencia. Terminé en Milwaukee, Wisconsin en los EEUU, en un laboratorio de diseño trabajando para Johnson Controls (JCI), una empresa orgullosamente estadounidense y próxima a cumplir los cien años de existencia.
En los años que me tocó participar, se desarrollaban los teclados de membrana y los visualizadores de pantalla de cristal líquido. Me toco escribir el firmware para el microprocesador que decodificaría las entradas de aquellos teclados y desplegaría en aquellas pantallas. Luego, los trabajos fueron incrementando en complejidad y mi entusiasmo era mayúsculo y progresivo, hasta que un día la empresa vio la oportunidad de aprovechar las bondades del GATT e instalar una planta en Mexico.
Sin embargo, los primeros dos años en JCI fueron maravillosos y mi contribución quedó plasmada en 1s y 0s dentro de la memoria ROM de los microcontroladores 8051 de los productos de JCI.
Hoy, en pleno 2017, a días de conocer el veredicto de la nueva administración en relación a las funciones de la agencia gubernamental para la cual laboro hoy en día, me llegan dos alternativa a la mente: Una, que si prevalecemos como agencia de servicio, mi tiempo libre será tanto que deberé ocuparme en algo productivo después de salir de la oficina; la otra, que si nos dan "cuello", tendré que quitar las telarañas de mi antigua habilidad de programador para realizar trabajos de ingeniería de servicio, actualización y reacondicionamiento de equipo basado en PLCs.
Como dijo un amigo, "la habilidad no se pierde, solo se duerme". De todas formas, me pareció una buena idea hacerme de un SDK para PLC, Arduino y BT y ocupar mi tiempo libre en mi laboratorio, reavivando mi antigua habilidad para la programación.






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