Marzo 28, 2009
Ya habia oscurecido y hacia frío, yo conducía cuidando de no caer en los enormes baches de la deteriorada avenida Carlos Salinas con rumbo al aeropuerto Mariano Escobedo de Monterrey, México. Queríamos estar a tiempo para el vuelo 200Y de Mexicana rumbo a Ciudad de México desde donde Raúl tomaría su vuelo 980Y, la mañana siguiente, con destino a Vancouver, Canadá. De ahi, un ferry los llevaría hasta Victoria High Secondary School en el Greater Victoria School District en Victoria, BC, Canadá.
El viaje fué organizado por los directivos de la preparatoria, muy bien por cierto. El itinerario completo habia sido expuesto con anticipación, asi que, sabíamos con precision lo que nuestro hijo haría cada día y cada hora.
Para el viaje, como en todo viaje internacional, fue necesario que compraramos un seguro con cobertura de accidentes y fallecimiento por $100,000 USD; algo realmente barato por la que pagamos $157 USD por 30 dias.
Para las actividades en el lugar de destino, firmamos responsivas con Prince of Whales Whale watching y con GO Rowing and Padding.
Cada uno de los mas de treinta chicos participantes se hospedarían con miembros del programa homestay. Raúl se quedaría en casa de los Christianson, Julia and Walt; ambos maestros.
Según contó Raúl, la casa de los Christianson era una casa moderna promedio con una habitación para estudiantes en el primer nivel. Estaba muy bien localizada, cerca del Lambrick Park y paradas de autobus a Cedar Hills.
Raúl estaba encantado con el lugar, la familia -que lo había acogido cariñosamente como a un hijo más- y con el padre de familia, antiguo campeon de lacrosse.
Un día, llamó Raúl a la casa para saludar y contarnos sus experiencias: «Papá, la vida acá es tan tranquila, y no hay crimen. Basta decir que la nota roja siempre tiene que ver con una ardilla atropellada o algo asi…Papá, ¿me puedo quedar a vivir acá?». Seguramente, Raúl describirá sus experiencias con detalle en su propio diario.
El 25 de Abril inició su viaje de regreso, primero a Mexico en el vuelo 983G y arribando a Monterrey en el vuelo 9G al filo de las once de la noche.
Fué una inversión de $3,500 USD mas $1,200 de gastos de manutención que seguramente le dejaron una maravillosa experiencia de vida.





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