Hace unos días publiqué en mi FB una serie de fotos mostrando actividades que siempre deseé realizar, pero nunca hice. Las etiqueté «Podré realizar este sueño a estas alturas de mi vida?»
Mis amigos comentaron sin dilación. Unos animándome, otros desanimándome, otros burlándose. Así es esto.
Hubo solo un sueño que no mostré.
Desde que entré a trabajar al Consulado de EEUU, tuve la sensación de que de alguna forma, esto me llevaría a conocer de cerca al presidente Barack Obama.
En febrero del 2014, el presidente tenía planeado visitar Monterrey, lugar donde se encuentra el Consulado donde presto mis servicios como especialista para la industria. En su agenda, el presidente Obama había destinado pasar unos minutos en nuestra oficina conociéndonos y felicitándonos por nuestra contribución en el apoyo a las exportaciones estadounidenses a México. Estábamos emocionados y contentos con la expectativa.
Al paso de los días, una revisión de la agenda presidencial nos tomó por sorpresa. El presidente Peña Nieto había enviado una invitación especial par una reunión de alto nivel en su casa de Valle de Bravo; el presidente Obama había cambiado su itinerario y ya estábamos fuera de la agenda.
Pero los presentimientos no son vanos, siempre te avisan de lo que va a pasar. Tarde o temprano, suceden las cosas.
Se acerca la fecha de la gran feria metalmecánica más grande del mundo en Hannover, Alemania. Este año, los EEUU serán el país socio y por ende, el presidente Barack Obama, en compañía de la primera ministra Angela Merkel presidirán la ceremonia inaugural el día 23 de Abril próximo.
Yo fui invitado.





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