Y ahí va otro año…
Cumplí mi cuarto año en el trabajo, termine mi maestría, y aquí estoy nuevamente en el umbral hacia mis 57 años; cada vez más cerca del retiro. El año que pasa también me trajo algo que parece una metamorfosis dentro de mi cuerpo; también puede ser un padecimiento, me da temor enterarme. Ya veremos.
De visita con mis suegros, como cada año, veo a mi suegro contento, más lento para hablar y caminar, pero muy vivo. «Si supieran como me siento…», dice y me preocupo. Quien vera por mi suegra? Ella no quiere vivir con nosotros.
Mi cuñada necesita que le pague el dinero que me presto. Ha pasado mucho tiempo y ahora ella lo necesita. Empezare a pagarle pero quiero que estemos de acuerdo en la suma pendiente.
Mi esposa sugirió nos integráramos a un club de baile; es su esfuerzo por unirnos más. Yo también quiero eso.
Tengo otros deberes y obligaciones como las tenencias de mis carros y la deuda en mis tarjetas. Esa deuda debe bajar antes de junio. En junio, mi empleador revisa mi estatus económico para confirmar que soy digno de seguir en ese puesto.
Es necesario empecemos a vender. Más tiempo pasa y más convencido estoy de que debo abrir la tienda LEGO. La otra opción no queda atrás de vender a la industria. Aunque también ya puedo dar clases en la universidad.
Mis hijos, como los adoro! Seguirán estudiando con entusiasmo y el mayor, se graduara. Quién sabe qué aires lo llevaran lejos de nosotros.
Como familia, no tenemos amigos. Es difícil encontrar quién no vea necesario embriagarse en licor para pasarla bien. Veremos si podemos amistarnos con alguien.
Cada vez que termina el año hago mis planes para el futuro pero, en el camino estos cambian. Aún planeando, no sabes lo que vivirás o veras en tu futuro. Ya ves…McFly no vino al 2015.





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