Siempre pensé que su elección de la carrera de Ingenieria Civil había sido algo apresurada. Pero así es su personalidad.
Cuando aplicó, ya no alcanzó lugar para ese semestre. Parecía que estaba destinado a estar sin escuela todo ese tiempo, pero alguien le mencionó de la utilidad de llevar el semestre cero y no lo pensó dos veces; el quería empezar inmediatamente.
Cuando aún cursaba la preparatoria me preocupó que se le dificultaba comprender álgebra y cálculo. Lo llevé con un viejo amigo, catedrático del ITESM, el célebre Ing. Enrique Garza Valdivia, quien muy bien supo reconfigurar los cables de su cerebro. Cuando Don Enrique terminó con él, me regresó a un muchacho altamente motivado y con un grado de comprensión del cálculo matemático mucho mayor.
De carácter juguetón y desinteresado, Adrián ha sido mi foco de atención. Pronto me di cuenta que yo estaba exagerando. El muchacho sabe cómo caminar por esta vida sin ayuda. Aún así, me obstino en tenerlo bajo mi supervisión. A veces pienso que es la fuerza de la costumbre. Desde pequeño, establecimos ese poderoso vinculo cuando, por las tardes, reemplacé mi siesta por su entrenamiento Pokémon (ja, ja, ja, si, yo era un entrenador).
Bueno, de vuelta al tema. Un día nos anunció que los padres de familia estábamos invitados a la presentación final de una de esas materias de primer semestre, esas en las que el maestro desea conocer el grado de apego familiar de sus alumnos. Los organizó para que dieran un discurso frente a nosotros y, pues allá vamos.
Era el 16 de mayo del 2015. Los padres fuimos llegando uno a uno; en la sala de espera tuvimos oportunidad de conocer a los padres de los amigos de Adrián; luego los maestros nos inviaron a pasar. Todo se llevaba a cabo con buena organización. No tenia idea de cómo los chicos se habían preparado para ese evento y tenía yo mis reservas; no esperaba demasiado. Cuando empezaron, me di cuenta que había errado en mi juicio; la verdad, los chicos me dejaron con los ojos cuadrados. Mucho más, por supuesto, la presentación de mi hijo: Inició como un experimentado Toastmaster, con una frase, luego estableció un contexto para luego entrar de lleno a su tema. En su discurso, me sorprendió escuchar que le daba crédito a otro maestro de matemáticas haberle despertado la comprensión. Admiraba que se había percatado de su dificultad y decidió proporcionarle asesoría 360. Allí, enfatizó la importancia de ser un buen maestro y de corresponder como buen alumno.
«Al principio, no fui aceptado en la facultad de Ingeniería Civil; lo que al pricipio me decepcionó y me hizo pensar que no estaba listo para una ingenería».
Recordó el momento en que se sentó con su madre y conmigo a evaluar las alternativas, ahi fué donde se decidió por el curso de preparación. :a segunda vez que presentó para ingresar, fue aceptado sin problema.
«Cada vez que entro a la facultad, me doy cuenta de que escojí la mejora carrera del mundo», dijo. Evidencia de lo bueno que es dejar que ellos tomen sus propias decisiones; que estudien y hagan lo que les gusta, lo que les fascina.
Mi esposa y yo luego comentamos, “ya no nos necesitan nuestros hijos”, ella con tristeza, yo con orgullo. La mera verdad, ambos teníamos los dos mismos sentimientos.
¡Que diera uno por tenerlos siempre a nuestro lado! Un día se irán y formarán su propia familia; entonces, el ciclo se repetirá para ellos, con los suyos.
- Escuche el discurso compelto en https://www.facebook.com/1005777640/videos/10205127898529510/





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